lunes, 13 de mayo de 2013

Un desconocido dentro de mi {Segunda parte}



En ocasiones pienso en Marilyn, como una pequeña flor que nunca debió marchitarse, como un campo que da sus mejores frutos, como un pozo de placeres inagotables. Pienso en Marilyn y cuando cierro mis ojos acabo creyendo que todas las mujeres deberíamos de ser como ellas. Olvidar a los hombres que un día nos prometieron El Amor Eterno y hacer lo que todos ellos CON PERFECTA MAESTRÍA saben hacer, sernos infieles. Porque es algo que les viene por naturaleza, que les nace desde lo más profundo de su ser, le recorre toda su garganta y acaba posándose en los labios de una desconocida.

Cuando son cerca de las seis de la mañana, me encuentro tirada, como cualquiera perra desarrapada, en el sofá que corona mi amplio cuarto. No quise pisar la cama, si lo hacía, todo lo que había vivido aquella noche podría convertirse en hipotéticas realidades y acabarían difuminándose en quizás fue todo un sueño. Tenía que reflexionar sobre aquel maldito hombre que con tanta fuerza me había estado montando escasas horas atrás, cuando el ruido de la música, en honor al cumpleaños de la revista Popular Stream, tapaba mis gemidos y mis alaridos.

Aquel maldito presidente….

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Por regla general prefiero montármelo  en zonas públicas, cuartos de baños, despachos, edificios, portales, no por  puro morbo, que también, sino por seguridad. Me desgarraba viva la idea de hallarme en la casa de un desconocido y acabar atada toda la noche mientras un mal nacido me destripaba viva. Porque sí, porque hay hombres que creen que hacerlo fuerte es hacerlo bien y en ocasiones resulta todo lo contrario. Así que me conformé con tener a Estéfano detrás mia, montándome como si fuera un potro desbocado. Su corbata duro poco enredada en su cuello y acabó atada sobre mi boca, algo que me excitó tanto y me hizo lubricar sin pensarlo, no pude contenerlo, era algo natural, algo que saltaba a la vista solo de pensarlo.

Aquel señor cuarentón y cachas parecía necesitar dejar claro lo bien que lo hacía ya que no  resultaba un caramelo para chicas como yo, de treinta años. Quizás a algunas le volvía loca la idea, a mi solo me volvía loca estar en un w.c con un señor petado poseyéndome como lo estaba haciendo él…al poco tiempo ya estaba por los aires, siendo penetrada por él, mis piernas entrelazadas en su cintura y las gotas de sudor recorriendo su frente. Se mordía los dientes, no podía contener el placer que sentía, necesitaba gritar un ¡DIOS QUE NO VOY A PODER CONTENERME MÁS! O un ¡ME CORRO! Pero aguantó. Aguantó porque sino dejaría patente su edad, cosa que seguro no quería.

Me miraba fijamente, mientras intentaba decir alguna palabra que pudiera excitarme más, de lo que ya de por si estaba. ¡TE VOY A REVENTAR CABRONA! Pensé que era un maleducado, pero que me insultaba me empezaba a gustar y sinceramente, me olvidé de la identidad de aquel hombre. Sí. Dentro de mí estaba un desconocido, pero un desconocido que por lo poco vestía una talla XL e igual que es difícil encontrar un unicornio también lo es encontrarse esta talla. No podía hacer otra cosa que disfrutar del momento mientras pensaba…

Un narco me está rajando viva por dentro

Un cura está desahogando todos los años de pecados dentro de mi.

Un presidente de cualquier país me va a destrozar poquito a poco, sin contemplaciones y luego me descuartizará y ocultará en cualquier rincón de la Toscana.

Un presidente de….MIERDA. ¿De qué sería presidente?

Mientras en mi cabeza rondaba la idea de quién sería aquel tío yo me dejaba hacer. Aquel maduro tenía sus brazos apoyados contra la pared, intentando succionar la fuerza del ambiente para mantenerme en el aire como lo hacía. Cuando me di cuenta, despegó sus manos de aquellos azulejos negros e introdujo sus dedos en mi cueva, que se encontraba ardiendo. Le parecía poco con tener su gran XL en mi cuerpo que necesitaba más, y yo, me dejé hacer.

Bienvenido a mi mundo todo lo que quepa.

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Marilyn, eres la instantánea que tantas veces he querido tener en mi vida. Ser deseada, odiada, admirada y colgada en miles de carpetas a lo largo de tantos años. Y pensaba, una y otra veza, en mi cuarto, aún siendo las seis de la mañana, que todas las mujeres necesitamos sentirnos famosas (deseadas, odiadas, admiradas y colgadas en carpetas) alguna que otra noche.

Yo fui famosa. Aunque, desgraciadamente, me hice famosa por tener un maldito encuentro sexual con un señor...en los w.c, en la fiesta de honor de la revista Popular Stream...Y entonces te entendí a la perfección, Marilyn. 

Todo por tener a Estéfano, sus XL y sus magníficos dedos dentro de mi.

PD: ESTÉFANO, te encontraré, me volverás a destrozar viva, jugaré con tu XL y todo lo que le rodeada, te dejaré seco, me dejarás seca, me harás daño, te haré daño, y luego, si aún tengo fuerzas, te mataré.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Woooowww que relato taaan caliente.....pero nunca supimos que era el famoso Estéfano, buuuuu así no puede terminar.

Jessica M. Maddisson dijo...

Cariño, faltan más partes aún de este relato.

Anónimo dijo...

Me encanta estos relatos!!!

Constanza Galvez dijo...

Bueniiisiiiima espero otro capitulo cada cuanto los iras subiendo ?

Anónimo dijo...

Constanza,

publico relatos todos los lunes y viernes :)

Un abrazo preciosa,

J.M. Maddisson

Constanza Galvez dijo...

Gracias linda muy bien blog esperare con ansias los capitulos :) Saludos desde chile

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