viernes, 5 de abril de 2013

La mazmorra


Recuerdo que en una ocasión mi amiga Cris me comentó que un chico con el que se había "liado", le había atado las manos y los pies a las patas de la cama. Que la forzó, con su consentimiento, hasta que se quedó el pobre sin aliento que expulsar. Ella dice que sintió una sensación extraña, de ira, de impotencia, de gusto y de excitación. También dice que no volvería a hacerlo. Yo siempre me quedé con las ganas de probarlo, pero estaba casada. 

Cuando una está casada se tiene que privar hasta del chocolate. No te cases nunca. 

Pero parece que en esta vida tan solo puedo desear algunas cosas, pues otras por mucho que las desee nunca llegan, o al menos por el momento. Y les contaré porqué...

Resulta que un día, hace cosa de un año, regresaba de una editorial que estaba muy cerca del Palais de Chaillot, por el centro de París. Allí había dejado la que sería mi primera novela, que finalmente no se publicó en Francia, sino en Austria, donde consiguió hasta una tercera edición. Yo llegué destrozada, pues tuve que coger varias líneas de metro, hacer transbordo y luego casi una hora en el autobús. Y ahí no quedaba la cosa, después tenía que andar cosa de 20 minutos hasta llegar a casa. Iba con unos buenos tacones, para dar mejor impresión en la editorial. Gracias al viaje se me empezaron a quitar las ganas de escribir. 

Y finalmente llegué a la mazmorra. 

Eran las tres de la tarde y los niños estarían revoloteando en casa con mi marido, mi James, detrás de ellos soltándoles más de un improperio, aunque le tengo dicho que no lo haga, que conste. Cuál fue mi sorpresa al llegar y encontrarme la casa vacía, con un solo hombre dentro, James. Yo, como os he comentado, estaba molida, me dolían todos los huesos de mi cuerpo, además de sudorosa. Nada más subí a la habitación, James me cogió por detrás y me empezó a quitar una a una toda la ropa que adornaba mi cuerpo. 

- No james, estoy destrozada. No tengo nada de fuerzas. Dejémoslo para otro día, nene. - Realmente me moría de ganas, pero yo no estaba para dar brincos. 

- ¡Cállate! - Tan solo dijo eso, pues de lo siguiente...ahora os contaré. 

Cuando me tuvo completamente desnuda, me empujó hacia la cama. Caí rendida y con mucho miedo de quedarme dormida, si te pasa eso mientras intentas hacerlo con tu esposo...mejor no decir qué os podría pasar. 

No me dio tiempo a levantarme cuando James ató mis manos con una de las corbatas que tenía sobre una de las sillas de la habitación, después hizo lo mismo con mis pies. Pero ahí no acabó todo, luego me alzó al vuelo y me cogió cual animal perdido en una selva amazónica. Salió del cuarto, bajó las escaleras...¿A dónde iba?

James hazme lo que quieras, pero no me pienso mover. 

Durante unos minutos creo que perdí la consciencia, pues cuando me quise dar cuenta estaba en el sótano. Y no, obvio que no, James no había invertido parte de su dinero en comprarse una mazmorra sadomasoquista, pero si que se preocupó en buscar más de un instrumento que diera el pego como juguete sexual. Ahí en el sótano, tan solo había frío, frío que no sentí por lo calurosa que me encontraba. También un colchón, con varias sábanas y una mesa...con muchos juguetes. 

En unos segundos pasé de estar en mi cama tumbada a estar en un colchón en el sótano. James me estaba quitando la corbata de las manos, pero no para soltarme. Del techo, no sé cómo, salió un gran cable con el que James me ató a las manos, me alzó de nuevo al aire y ésta vez quedé suspendida. Y sí, quedé suspendida en el aire. Pero James se preocupó de que no sufriera, pues casi el medio metro que faltaba para que mis pies dieran con el suelo los puso el con su cuerpo... ¿Y cómo? 

Pues ....James estaba debajo mía, penetrándome, con fuerzas, como si le fueran a quitar un juguete y aquel día fuera el último día que le quedase para jugar con él. Y ahí estaba yo, de nuevo, sometida a James, cansada y sin sufrir, rendida a mi Dios Griego y a su sadomasoquismo. 

Y me de cuenta de que el sótano empezaría a usarse más a menudo, y no precisamente para guardar ropa. 


1 comentarios:

carolew dijo...

Me gusto y gracias por la recomendaciones son para tener en cuenta. En espera de mas relatos un abrazo grande.

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