lunes, 20 de mayo de 2013

Un desconocido dentro de mi {Cuarta parte}



48  horas después

Y como saben, en breve tendremos en el plató a Marie Sophie, que viene a relatarnos con todo lujo de detalles su relación con MARIO PASAVANTE, el Presidente del Futbol Club Langgari. Los dos tuvieron un encuentro en los aseos de la fiesta en honor del aniversario de la conocida revista Popular Stream.

Quería morirme. Finalmente le había hecho caso a mi amigo Marcos Lacosta. Las deudas te pueden acompañar muchos años, como loza en la cabeza, así que decidí quitármelas de un plumazo. Me pagarían 40.000 euros por una hora y media de entrevista, restándole veinte minutos de publicidad. Al final sería una hora y tendría por fin mi piso pagado. Aun así, ahí estaba yo: rodeada de cables, mirando al frente, a  aquel plató colorido, con colaboradores que, seguramente, estaban ansiosos por despellejarme viva, y además, dejarme en ridículo delante de la audiencia. 

Ya todo me da igual, me acabo de tirarme por un precipicio y si hay daños colaterales, I’m sorry

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- Marie, ¿qué contestas? ¿Tienes deudas o qué?- insistía Marcos al otro lado de teléfono. Siempre fue un buen compañero de trabajo. Él redactaba y yo diseñaba las páginas de la revista. Hacíamos puro arte.

- Aún me queda por pagar la hipoteca, claro. – lo dejé caer, como quien no quería la cosa, a la espera de conocer la razón de aquella pregunta.

- Mira Marie, quizás podría concertarte una cita con Mario. Posiblemente quiera hablar contigo…- No creía lo que estaba oyendo, ¿para qué quería yo una cita con Mario? ¿Para volver a caer como una tonta sedienta de sexo oscuro? ¡No!

- Qué dices???? ¿No estoy ya hasta arriba de mierda como para echarle más leña al fuego?- Expulsé de mi cuerpo aquella frase que nacía de mi corazón, ardiendo, como fuego de dragón. Definitivamente aquella situación empezaba a superarme. Quería estar tranquila. TRANQUILA.

- A ver Marie. Esto es muy sencillo: hablas con Mario, él no querrá que hables del tema y pagará bien tu silencio-  espera, espera, todavía estaba reponiéndome de aquella frase, ¿acaso era yo una puta?, pero Marcos seguía hablándome mientras yo intentaba entender lo que me quería decir- si Marcos te paga bien, él también se encargará de callar a la prensa, tiene empresas, meterá dinero y publicidad, y dejarán este tema tranquilo. Y sino…

- Y sino qué? – ya estaba cansada. Yo solo cobro por trabajar, y mi trabajo es el diseño, no bajar braguetas…

- Y sino Marie, vas a la revista y te sacas una buena pasta, y luego rematas este asunto en la televisión. Calculo que te podrías llevar si todo va bien unos 100.000 euros.- nunca pensé que iba a ser protagonista de una drama televisado. Lo mío no podía calificarse ni de drama…lo mío era una putada pasajera empeñada en no marcharse, simplemente eso.

Ser yo la responsable de aquel encuentro no me estaba gustando nada. Absolutamente nada. El hecho de por ser mujer ser la más débil, me gustaba aún menos. Absolutamente nada. Mario me había estado montando desenfrenadamente en aquel aseo, así que el también debía de ser un afectado, pero no lo parecía. Las imágenes que salió al día siguiente en televisión, radio, periódicos…era la imagen de <<no pasa nada>> o <<esa chica se abalanzó sobre mi>> y esa actitud tampoco me estaba gustando nada. Así que me dispuse a ir, discretamente, al hotel donde Marcos me había dicho que estaba hospedado mi amante pasajero. Quería tener un encuentro con él.  Decirle mil cosas a la cara. al final, estaba haciendo lo que me pedía Marcos, ir a verle, y sino, a la televisión.

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Aún estaba recordando la noche con Estephano, porque para mí siempre será Estephano y no el hijo puta que me está jodiendo. Cuando con el primer beso me miró a los ojos y me relató, una a una, todas las cosas que pensaba hacerme, creía desahogarme del momento, sin necesidad de que él me penetrara. Creía sentir el placer solo en sus palabras. Tanto es así, que ahora, mientras salgo del coche y me dirijo al Hotel Vista Luz, pienso en aquellas palabras que hicieron que mis piernas se abrieran sin esfuerzo.

<<Me gustaría hacerte de todo>> me dijo, fue su primera frase, mientras me sonreía. Maldito cabrón, pienso ahora. <<todo, todo, todo>>. Subrayaba sus intenciones. <<Lo primero, te vas a agachar, y vas a disfrutar de mi XL, quiero que la conozcas bien. Luego me vas a ayudar a desnudarme, quitarme los pantalones y los calzoncillos. Desabrocharme la camisa. Y me vas a lamer todo mi pecho. Quiero que tu lengua sienta mis perfectos abdominales. Y luego, vas a volver a bajo. Ya habrá tiempo para besarme. Quiero que te vuelvas a agachar, y la sientas bien, la saborees, la sientas, en todo su esplendor dentro de ti>>

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- Perdona, ¿me podría decir la habitación del señor Mario Pasavante? Traigo un paquete para el señor -  Sabía que aquella recepcionista no me lo diría, pero tenía que intentarlo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!!! Estoy deseando leer mas!!!me gusta tu blog. Te sigo!Saludoss

Jessica M. Maddisson dijo...

Mil gracias querida amiga, este blog se alimenta de vuestras visitas y de vuestra interactividad, con vuestros comentarios. Gracias.

J.M.Maddison

Anónimo dijo...

kelo leeer mas

Anónimo dijo...

Jajaja me parece supercurioso Marcos Lacosta son mis apellidos

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