viernes, 22 de marzo de 2013

Caballos desbocados, noche de lavadora


Cuando la noche calló y los niños se durmieron, aproveché para recoger la cocina. James aún estaba en el bufete, me dijo que llegaría tarde. Habían pasado de eso varias horas y aún no estaba a mi lado, cada segundo que pasaba los celos se apoderaba de mi cuerpo, como si fuera James desgarrándome la piel a trozos. No tenía un buen día. Cuando apagué las luces de la casa y empecé a subir las escaleras para sumergirme en la cama, sola, sin mi marido, escuché el tintineo de las llaves chocando con la cerradura.

Era James.

Estaba tan celosa que no quise ni hablarle. ¿Por qué había tardado tanto? ¿Qué malditas horas eran esas de llegar? ¿Habría estado con alguna? Siempre había una primera vez para todo...Tan solo deshice los pasos que había dado hasta el dormitorio. Él era completamente consciente de lo enfadada que estaba y tan solo podía hacer una cosa para arreglarlo.

Bajé. No me dio tiempo ni acercarme a él cuando me empujó hacia la pared del recibidor y empezó a besarme apresuradamente mientras tiraba la chaqueta al suelo y se desabrochaba la camisa. Tenía ganas de bailar un buen vals y por supuesto no escuchar mis quejas. Además, se lo puse fácil, tan solo llevaba un traje y en nada ya estaba desnuda. 

Le hice seguirme por toda la casa hasta llegar al cuarto de la lavadora, que por cierto estaba centrifugando. Allí los pequeños no nos oirían, y eso era lo que más me podía preocupar del momento. 

Ahora que lo recuerdo, aquello fue mi perdición. 

James me alzó hacia arriba y me subió encima del electrodoméstico. Tanto él como la lavadora parecían caballos desbocados. Y ahí estaba yo, al filo del abismo y de la lavadora, para que James entrará en mi sin dificultad. James estaba configurado en el programa Intensivo. Apretaba fuertemente mis dientes para evitar gemir pero James me lo ponía muy pero que muy dificil, hasta que James cogió sus pantalones y me amarró los brazos. Ahora era completamente suya, sin moverme, James podía hacerme absolutamente todo lo que quisiera. Luego, vi como se alejaba para acercarse a la estantería del cuarto y empezó a buscar como niño chico…<<¿qué estará buscando?>>

James tenía miedo de que hablase, por eso desistió unos segundos en sus búsqueda y volvió a mí. Me besó sin parar durante unos segundos como si aquella fuera la última vez que me besaría. Luego se volvió a alejar. Algo le atormentaba. Salió del cuarto y cuando regresó tenía en sus manos la camisa. <<¿Se había acabado el juego?>> No. Hizo de la camisa una cuerda y la ató sobre mis labios, así yo no hablaría, ni gemería. Todo el placer que sintiese quedaría encerrado en mi cuerpo, que estaba a 360º, sin ningún tipo de salida, pues todas estaban tapadas. Luego recomenzó de nuevo la búsqueda en la estantería <<¿qué estaría buscando?>>.

Al poco tiempo vi como sacaba de una caja varias pinzas de la ropa. Se acercó a mi con una sonrisa pícara y malvada, algo estaba tramando. No supe darme cuenta de aquella retorcida actividad hasta que acercó aquellas pinzas a mis pezones. Me moría de dolor (y más aún de placer). Teníamos que durar menos que un programa de lavado Rápido, pues el dolor me acabaría matando. 

El placer, el dolor, el alivio, las caricias, James dentro de mí. James me amó como si fuéramos dos colegiales explorando territorio salvaje. James me secó lágrimas aquella noche y me sacio para varios días. 


6 comentarios:

Jessica M. Maddisson dijo...

Queridas lectoras,

publico mis historias los lunes y los viernes :) siempre sobre las 10 de la noche,

en la columna del blog hay una opción de suscribirse, ponéis vuestro email y estáis al tanto de todos los relatos que publico ; )

Un fuerte abrazo, ¡muak!

Jessica M. Maddisson dijo...

Queridas amigas,

he habilitado un apartado en la columna derecha con los capítulos :)

saludos

carolina barrera dijo...

alguien tiene los libros?? si me los pudeira mandar en pdf!

Jessica M. Maddisson dijo...

Querida amiga Carolina, son relatos que poco a poco voy subiendo y que conformarán finalmente una novela. Así pues, tendrás que visitar todas las noches de los lunes y los viernes este blog, si quieres estar atenta a todas las peripecias :)

Un abrazo, preciosa

J.M.Maddisson

Anónimo dijo...

Que buen relato, algún día les contaré uno mío, tan bueno o mejor que ese.

Jessica M. Maddisson dijo...

Queridas amigas,

esto son pequeños relatos independientes que voy subiendo, poco a poco.

Podéis leer Un desconocido dentro demí, un relato algo más amplio, los enlaces los podéis encontrar en el módulo derecho :)

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